CAMPIÑA, PUENTES Y PATRIMONIO HISTÓRICO Domingo, 21 de abril de 2013
Entre las soluciones para disminuir la contaminación
causada al ambiente por la gran cantidad (que va en aumento) de
vehículos que hay en nuestra ciudad, se ha planteado: primero el
reordenamiento del tránsito hacia una descongestión vehicular que
incluye la construcción de puentes y, segundo, el conservar nuestra
campiña y aumentar nuestras áreas verdes que están en déficit, para
mejorar la calidad de aire.
En estas soluciones existe relación importante entre
puentes y campiña,que tiene que ver directamente con las decisiones de
autoridades, que en el caso del anuncio hecho por el alcalde Alfredo
Zegarra de dos nuevos puentes con financiamiento de la Caja Arequipa,
tenemos la seguridad de que no afectarán a la campiña ribereña, pues ha
prometido no permitir que la depreden y existen las ordenanzas
municipales que la cautelan, como la referida a la protección de la
cuenca urbana del río Chili, y la que declara la intangibilidad de las
áreas verdes.
Pero, respecto al llamado puente Chilina existe gran
preocupación, pues la campiña que afectaría no solo es un bien contra la
contaminación en defensa de nuestra salud, sino un patrimonio
arqueológico que forma parte del asentamiento de la trama urbana de la
ciudad que ha reconocido la Unesco al declararnos Patrimonio Cultural de
la Humanidad, y que obliga a que el proyecto del puente le sea remitido
por el Ministerio de Cultura para su evaluación por el Comité de
Patrimonio Mundial.
Esta preocupación tiene como base -aparte de que ocupará
parte del entorno cultural del Centro Histórico de Arequipa- el que (si
se permite) se construya sin el Certificado de Inexistencia de Restos
Arqueológicos (CIRA) que exige el Ministerio de Cultura en cumplimiento a
la Ley 28296, Ley General del Patrimonio Cultural, artículos 22.1 y
29.1, pues su instalación se proyecta afectando la andenería de
Magnopata y las zonas de Carmen Alto y Tocrahuasi, declaradas como
patrimonio por las Resoluciones 279 y 1052 emitidas por el Instituto
Nacional de Cultura en el 2007 y 2009, respectivamente
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